2012/10/31

ALBADA




                                                                                                      a J.


La ópera de la ventana no es sólo el trino del zorzal
o su calzado reluciente,
ni el entramado de las copas desnudas seguido de memoria:
el zorzal se esfuerza de verdad en ser humano,
en burlar al telón púrpura de la ventana
y exponer al coro adormilado las alas de la brisa.
Es un emisario.
Con pequeños saltos recorre el cuarto:
avanza un poco y se detiene,
luego vuelve a brincar.
Busca, minucioso, algo invisible pero sin misterio.
El batón, el gran espejo, la blusa caída en la alfombra
conciertan para él expectación y música,
en húmedo claudicar ante el sol bárbaro de otoño
redibujan la ansiosa y familiar atalaya,
recomponen con porfía los mínimos ecos:
princesas de balcón raptadas en hélices de oro,
hierofantes subidos al árbol
golpeando con su hoz el vidrio,
despidiéndose.
La historia verdadera le es indiferente,
también las galletas partidas en el plato.
Su oficio por el cuarto es otro,
su danza no quiere agradar al coro de las cosas,
su voz no espera ser escrita.
Incluso pudo estar desde siempre, inadvertido.
Terminada o no la inacabable ópera de la ventana,
el zorzal no se esfuerza más en ser humano
y veloz vuela tras las bambalinas del mundo.

2012/07/22

Ese arte en público (Los doce de Ursari)


Ursari, con su sombrero de papel, medita sobre cómo escribir lo que hay que escribir, en qué tiempo. Hay algo que no puede pasar de hoy, incluso dos algos, y en medio hay una selva de quehaceres porque el sábado ya es puro pecado, no es día de descanso como manda el Señor.

Ursari decide que la solución está en Castaneda, también en Cortázar, pero sobre todo en Castaneda, y no se refiere a trampas sagradas, ni mescalitos, ni pilates, ni seducir rubias y cortarles el cabello y hacer que se maten. La magia castanediana es escribir siempre, caminando o sentado cerca del fuego, escribir sin los ojos y usando nada más que lápiz y papel, tecnología que por algo dura.


Castaneda a través de su Don Juan, que es su mezcla de Nelson Goodman y Superman, llama a esta técnica el arte de masturbarse en público.


2012/07/21

Los doce de Ursari (I)




Ursari no piensa mucho en sí mismo, pero cuando lo hace se le superponen la imagen del loco, el borracho y el payaso mal afeitado. Lo curioso es que al menos hoy es casi un abstemio y con ese dato trata de desacreditar las otras asociaciones.

Lo que le pasa es que se aburre y tiene mucho que hacer, así que no haya nada mejor que ponerse un sombrero de papel y jugar al ser mítico (Ulises lo hizo, fue el mistagogo que pasó por borracho y loco esparciendo sal por el campo) y decide nombrar su rutina como si fueran sus míticos doce trabajos, como los de Hércules o de Kal El y al declararlos de entrada invencibles, dar con una llave, una clave para voltearlos, para saborear una victoria, aunque sea solo una, solo unas doce.

2012/07/13

En el día de Neruda, habla B.




"63. ¿En el sótano de  lo que llamamos "Obra de Neruda" acecha Ugolino dispuesto a devorar a sus hijos? 64. ¡Sin ningún remordimiento! ¡Inocentemente! ¡Solo porque tiene hambre y ningún deseo de morirse!" 

Roberto Bolaño: "Carnet de Baile", en Putas asesinas.

2012/07/03

Oximorónico



No sé si esta revista, la de la imagen, existe.

Pero en el 95 hubo una Oxímoron, revista de distorsión cultural, de la que solo existió la portada (seguramente alguna imagen de Dave Mckean), el índice y los créditos (que es el mapeo completo de una revista; es más: es el signo completo, libre del azar y de la ilusoria sustancia).

La formulé en mi PC y en los créditos yo era el director.

Dos meses más tarde me llamaron a dirigir una revista de poesía, de mi universidad, la que transformé por unos cuantos números (y en contra de prominentes pronósticos) en una distorsión cultural, con portadas abiertamente mckineanas.

La moraleja es que... nada. 

Solo contarles que antenoche hice la portada de mi primer libro de narrativa. Y se veía tan bien o mejor que la revista Oxímoron.

2012/06/30

Ese sueño, en el que componía una novela



Por fin recuerdo ese sueño, en el que componía una novela (en el sueño había tiempo, tiempos y medio tiempo para hacerlo). No era exactamente un contrapunto, pero ahí estaban, los personajes que se amaban y se desamaban en su juventud y cómo tomaban Zipeprol con vino en las laderas del cerro San Cristóbal o se hacían adventistas y cómo son observados desde, digamos inexactamente, el futuro, por seres solitarios en un desierto, el completo dibujo de sus desgarros, el fin mesiánico de sus historias.

2009/07/16

El peor cumpleaños


Tu peor cumpleaños no es cuando, además, tú te mueres.

No. Al contrario: cierras un círculo bastante manido -la vida es manida, la vida es a lo que más se le corre mano- y pasas, aunque sea para tu familia y las viejas del barrio, al terreno del mito.

Quizás con suerte obtengas una gruta, decenas de velas renovables y tablillas, inscripciones de agradecimiento por todo lo que te hubiera gustado hacer por la pobre gente pero que , como es lógico, te es imposible pues estás muerto para siempre, como mueren los muertos de la Tierra (cita).

Tu peor cumpleaños no es cuando, además, alguien se muere.

Si se muere el bendito gato, lloras, los superas casi de inmediato. Lo agregas como matiz, como un brindis íntimo entre la piscola y el pastel supracalórico.

Si muere un amigo, un familiar, un ser engrillado a ti por circunstancias de amor o piedad, tampoco es tu peor cumpleaños. Se cancela tu casillero ese año y tu celebración pasa a ser un matiz, un brindis íntimo entre el café con ron y los preparativos para un velatorio y una ida aun incinerador o pedazo de tierra. Cuán más importante sea el sujeto de retiro, de salida, más anulado quedará a futuro la fecha en cuestión.

Pero nulo no es peor. Nada vendrá de la nada, así que tranquilos.

El peor cumpleaños es cuando añoras dar círculo pleno de los más manido, y te quedas en quererlo. Y como sabes que es malo, mejor te arrepientes y le pides a tu hermana que guarde las balas en otro lugar. Y para colmo mo ni se lo dices, porque pensarás que se aramará de la de dios padre.

Y visitas a tu madre enferma solo porque está enferma (sino le pedirías que viniera) y la tratas duramente por no considerar tu individualidad, por tratarte como al resto de sus hijos que le aguantan sus bromas estúpidas.

Y mientras quieres celebrar, aunque sea caminando por el centro, te dedicas a hacer un trabajo en el pc de tu hermana, para tu hermana, que cuando se lo muestras pone cara de asco, de "por qué complejizas mi vida" (sin embargo la planilla excell iba a simplificar su tarea atrasada).

Y llego a casa a las 8:30 de la noche, a media hora de cuando empiezan los cumpleaños de viejos... y zap!!! había una fiesta sorpresa que se desarmó porque me demoré en llegar.

Vinieron 30 personas entre 6 y 8 de la noche, y no me pude topar con ninguna. No salí con celular, debe ser por eso que no me pude topar con ninguna de las 30.

Mentira. Tampoco vino nadie, pero tuve problemas como si la casa hubiese estado reventada de gente.

Eso tampoco es un peor cumpleaños. Uno estándar.

Pero convengo conmigo mismo que ha sido el peor por estos lares. Y que no quiero que se repita.

Amen. Eso.

Ya ni sé ni cómo redactar ni menos cerrar un posteo.